sábado, 24 de noviembre de 2007

Partida: El despertar de la fuerza

Por fin había llegado el momento de actuar.

Escondidos en un conducto de ventilación, la justiciera Niobe, el extraño Joao y el espiritual Abel, podían contemplar el alcance de la conspiración. Una rejilla dejaba entrever una sala llena de ordenadores y científicos manipulando un tanque criogénico donde una figura humanoide yacía. Hablando en susurros, la poderosa mente criminal Psycho, el corrupto político y el terrorífico Épsilon Eridani contemplaban satisfecho la obra de su vil alianza. Finalmente, cuatro soldados vestido con uniformes de asalto vigilaban que todo el proceso siguiera sin interrupciones.

Sorprendidos por la situación, los justicieros permanecieron unos segundos indecisos, pero fue suficiente como para que Psycho notara su presencia. Las alarmas se activaron y el conducto de ventilación se convirtió en una cárcel de hormigón y acero. Rápidamente el concejal huyó por una puerta reforzada.

"Purgad" Gritó Épsilon. Y pequeñas espitas comenzaron a emitir un gas irritante. El oxígeno se acabaría pronto y con él toda esperanza. Abel murmuró unas palabras y un rayo de energía pura impactó contra una de las barreras del conducto de ventilación, pero no pasó nada. Gruñendo, Joao tomó el relevo y clavó sus garras en el metal. Con un esfuerzo sobrehumano, con todos sus músculos gritando de dolor, desgarró la chapa. En ese instante una nube de balas comenzó a cubrir la habitación. Pero los verdaderos héroes no dudan, y Joao se arrojó valientemente entre todos los criminales dispuesto a impartir justicia; dispuesto a impartir venganza.

Rápidamente una auténtica carnicería comenzó dento de la habitación. Pólvora, sudor y sangre llenaron la estancia, pero había algo más. Un lacerante dolor en el cortex cerebral indicaba que pronto Psycho lograría controlar a los asaltantes. Abel conocía demasiado bien lo peligroso que podía llegar a ser, por lo que arriesgándose se transportó místicamente detrás del psíquico y con un poder sacado de la ira de Dios le golpeó lo suficientemente fuerte como para desconcentrarlo.

Niobo descendió de la trampilla justo a tiempo para ver cómo Joao atravesaba con sus garras la forma de Épsilon. Arrancó una sustancia gelatinosa y comprobó que era una farsa. Alguien había tomado su forma pero no su verdadero poder. No obstante, no parecía sufrir demasiado por los impactos del hombre-bestia.


La batalla parecía estar ganada, pero entonces la misma mujer con la que el día anterior se habían enfrentado Joao y Niobe arrancó la puerta blindada, arrojándola y reventando el tanque criogénico. En una mano llevaba su hacha de combate, en la otra la cabeza del concejal. Sus dientes estaban apretados por la rabia. "Habéis desbaratado mis planes" dijo, "pero aun puedo acabar con vuestra vida".

Una batalla encarnizada comenzó de nuevo entre Niobe y Joao contra la mujer. Y aunque luchaban valientemente no eran rival para ella. Mientras la forma de Épsilon comenzó a tomar la forma de Abel. "Te neceistaba para infiltrarme en tu organización", dijo. Desconcertado con esas palabras se enfrentó en un combate singular, aunque esta vez el poder mágico del hechicero sí parecía causarle algún daño real.

Cuando la balanza de la justicia parecía decantarse por el lado del mal, con Joao caido, Niobe herida y Abel en inferioridad numérica, la figura encarcelada en el tanque despertó, haciendo que todos los villanos se pararan de terror. Abel se enzarzó con Psycho, pero la mujer-bestia viendo que no podría escapar con los demás decidió acabar con su vida arrojándole un cuchicho.

¿Un nuevo peligro acechaba a nuestros héroes? El ser, llamado Devilish como mucho más tarde se descubriría, estaba confuso y a la vez furioso. Curtana, la espada de Niobe, vibraba en su mano, mientras que el deconocido mencionaba que no debíamos poseerla. También murmuró aquella extraña palabra que se aparecía en sueños de Abel.

En un estallido de furia Devilish atravesó la pared y salió volando por el cielo, dejando estupefacto a los demás.

Un rápido registro en los ordenadores indicó que habían estado sintetizando la sangre del extraño para crear una droga capaz de generar supersoldados. El cártel de Medeillín se encargaba de suministrala a drogadictos para que sirvieran de conejillos de indias. Pero poco más pudieron averiguar, pues ya se escuchaba la sirenas que indicaban que era mejor salir antes que tener que contestar a incómodas preguntas.

(Gracias Luis por la corrección del nombre)

1 comentario:

Mastermind dijo...

Es EPSILON ERIDANI...Irani sería si fuese amigo de Hugo Chavez XD!